Banana Glam no se ponen, se lucen. Son unos pendientes que hablan por ti sin necesidad de palabras: grandes, con alma juguetona y un acabado tan sofisticado que no deja lugar a dudas: aquí hay estilo… y mucha actitud.
Hechos a mano con mucho mimo usando tres acrílicos de ensueño: un iridiscente que cambia de color con cada movimiento y deja destellos tornasolados sutiles pero hipnóticos; un blanco perlado con reflejos dorados que aporta luz; y el amarillo vibrante, rematado con detalles pintados a mano en negro, para ese toque irresistible.
Son XL, sí, pero ligerísimos. Se llevan sin notarlos y transforman cualquier look en algo especial. Con vaqueros, con un vestido, con lo que te dé la gana… son de esos pendientes que no solo miras, los recuerdas.






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