No es un lazo. Es el lazo. Lo hicimos con un acrílico burdeos muy especial cargado de destellos porque sabíamos que no podía ser discreto (ni quería). Tiene presencia de alta costura y mucho porte. Y sí, ese brillito rosa en el centro, un cristal checo facetado, no está ahí por casualidad: está para mirarlo, y para que te miren.
¿Femenino? Mucho.
¿Elegante? También.
Tiene ese aire de duquesa que ha salido de su palacio y ha decidido pasarse al club de las que marcan su propio estilo.






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