Vale, sí. Son negros. Pero no cualquier negro. Este brilla con destellitos diminutos, como si alguien hubiese colado una Vía Láctea en el taller. Son Pepitos con luz propia, con ese no-sé-qué que hace que nadie mire a otra parte.
Póntelos con el vestido más elegante de la fiesta o con unos vaqueros. Da igual: siempre destacan. Son magnéticos, luminosos y distintos a todo. Pepitos que brillan (mucho), con ese toque inconfundible y sofisticado.
¿El broche final? Nuestra pieza central bañada en oro con el sello Pepita 79.
Porque hay negros que apagan… y negros que encienden.






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