Esta rodajita de sandía es pura fiesta veraniega convertida en charm. La hicimos con un borde de espejo verde que brilla como una granizada fría bajo el sol, y un interior jugoso con acrílico perlado y un precioso cristal rosa fuerte que atrapa la luz como si fuera una tarde de piscina.
Las pepitas están pintadas a mano, una a una, con ese mimo que tanto nos gusta —y sí, queda tan real que te va a costar no darle un mordisquito.
Es el accesorio ideal para quienes quieren llevar siempre un trocito de verano, alegría y color encima. Llévala y prepárate para repartir buen rollo allá donde vayas.






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